Soy una mujer completa como mamá, profesionista, emprendedora, esposa y vivo feliz por ser hija de Dios.
Cuando era niña amaba armar rompecabezas y jugar monopolio. Mi flor favorita: los girasoles. Crecí disfrutando las enchiladas, los chilaquiles, la nata de la leche bronca tibia, con un buen bolillo y disfrutando a mi pequeña familia, que aunque imperfecta era la mejor para mí.
Aún y cuando crecí en un ambiente sin educación financiera, desde pequeña me gustaba ahorrar, y yo intuía que había una forma de hacer las cosas diferentes para mejorar y la quería descubrir.
Me esmeré, pesé a mi dislexia (que descubrí mientras escribía mi primer libro:“La bolsa de valores es como las mujeres”), en entender cómo con educación y enfoque las personas podíamos vivir mejor. Y mientras lo hacía nació en mí esa pasión por compartir con las personas que los problemas de dinero, pocas veces se solucionan con más dinero.
Después de mucha preparación académica, profesional y de vida, descubrí un talento natural para explicar cosas complejas, aburridas o técnicas, de una forma sencilla y amena, que invita a las personas, a tomar mejores decisiones con su dinero para su bien, el de sus negocios y sobre todo por el bien de los integrantes de su familia.
En finanzas, el dinero es solo un buen pretexto, pero lo que realmente buscamos, siempre va mucho más allá